Porque al igual que en el poema Charly Brown, Diego insiste en cuestionar la relación de la realidad y la literatura como una posibilidad vital, punto que lo aleja de escrituras centradas, por ejemplo, en la experiencia del sujeto; qué, digámoslo -libros más teorías más, libros menos teorías menos- es creer en la figura del…
Categoría: Critica
«Paseantes» por Ernesto Gonzalez Barnet
En realidad, todos los títulos de poemas en Paseantes, agarran al toro por las astas. Dicho esto, ELMER FUDD y un poco menos JUST LIKE A WOMAN, cierran un libro que augura un poeta que sólo puede mejorar, que recomiendo y quisiera seguir leyendo, con el que amigos me han dicho: Oye Ernesto escucha este…
Presentacion de Paseantes por Francisco Valdebenito
Allí aprendí a ver lo simple. Y cuando leo el libro me parece estar frente a un cinematógrafo, el cual revela cuadro a cuadro palabras que surcan cielos y que luego, sin mediar milagro alguno, se convierten en una danza ora melancólica, ora trágica, llena de pasión por las mujeres y la música.
«Los intersticios de una poesía de este tiempo y de otro» por Andres Florit
Y en este libro, para mi gusto, lo mejor sucede cuando brotan poemas que no son predecibles, sino que son textos en los que el lenguaje se sorprende a sí mismo, en los que aparece el inconsciente como un elemento imprescindible en la trama de imágenes y recorridos por donde nos hace pasear el autor….
«Vamos de paseo» por Jose Ignacio Silva
La lectura del libro de Diego Alfaro nos deja claro que el autor le habla a alguien sobre lo que ve. El uso de la segunda persona nos apela a una calma, a una pausa, carácter que retrata el conjunto. Con esto, Alfaro busca, con sigilo, tributar a uno de los designios eternos de la…
«Paseantes» por Antonio Rioseco
El libro completo pareciera ser una gran dedicatoria, movida por el aprecio a diversas personas y personajes que quedaron grabados en la memoria del poeta, y que se hacen parte de este homenaje.
«Paseantes de Diego Alfaro» por Cristian Cruz
Sencillamente Paseantes redescubre la ternura de la ciudad, instala lo que podríamos llamar una nueva forma de articular el larismo hacia espacios no explotados, hacia espacios que reclaman ser poetizados desde la contemplación. Esos espacios que traficamos diariamente, la ciudad, la noche y el día.