4 poemas de Paseantes

DESAYUNO
Dos manos, dos orillas enlazadas sobre una mesa.
El humo del pan tostándose, el agua hirviendo.
No importa lo que haya ocurrido,
eso queda entre nosotros.
Recuerda, sólo dos cucharadas de azúcar.

PIANO DE JUGUETE
Gonzalo Millán sorbe su café
camina bajo plátanos orientales
le han agendado una hora.
Piensa en un nogal
en un piano de juguete.
Arriba a la oficina
le piden que espere
a su lado un grupo de jóvenes
escuchan en silencio una grabación.
Del cassette surge un verso cubano
apoya los codos en el mesón
cierra los ojos y se dispersa
cae una nuez sobre hierba húmeda.

PAN DE PASCUA
i
Con tus dedos limpia
aquella fugitiva almendra
y no la desperdicies
por tu torpeza, tan sólo
ha caído en el resplandor
de una baldosa.
No la desprecies
y vuélvela con las suyas,
todas distintas luego de largas estaciones
impacientes sobre tu mesa.
ii
Una manzana caída
entre árboles silvestres.
Adentro la cabaña levantada
por el silencio de los cedros
y más allá ella escondiendo
sus ojos dentro de la bodega,
su sombra sentada
a la espera del mar.
iii
Dulce al paladar
el pastel de pasas
se quiebra entre los dedos.
Recoge sus migajas,
presiónalas contra tu cuerpo
y vuelve a arrojarlas
para que otros pájaros regresen.
iv
Su nido abandonado
Sus mejillas frías
despojadas de abrigo
Cerrados los pestillos
El jardín vestido de rocío
todo amor es un error callado.

BRISA MARINA
Te asomarás por el ventanal
quizás acompañada de tu gato
dejando que el frío entre en tu pieza
y se resguarde en las sábanas.
Sobre una silla, junto al televisor
te esperan la falda de puntos rojos
y los dorados botones de tu chaqueta.

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