Estimados, tengo la agradable noticia de anunciar la publicación de algunos poemas de «Tordo» en la revista Luna Nueva de Colombia, dentro de un especial de Poesía Latinoamericana Contemporánea. Vayan mis agradecimientos a Carolina Urbano por esta invitación. Los dejo con los links y los poemas seleccionados.

http://luna-nueva-revista-poesia.blogspot.com.ar/2014/10/luna-nueva-no-40-octubre-2014-revista.html
Poemas seleccionados
III
el cadáver tantea la humedad
arrojado a un lugar que desconoce
desde una araucaria la noche en forma de pájaro
ninguno de nosotros estuvo ahí o fue arrestado
la bala adentro borbotea al pasar del río
su figura se pierde entre la niebla
como una sombra que asoma entre los hielos
el primero en descubrirla fue nuestro vigía
la voz y solo la voz de su crujido
el barco cercado como han cercado los barrios
y no quedó más que un país o un teatro pobre
el telón montado por quienes traicionaron al hambre
para acabar con la gravedad de las cosas
el lenguaje queda corto para hablar de la miseria
y yo te pregunto Jeanne si alguna vez supiste
de una historia más triste que la nuestra
si alguna vez supiste de una generación más cómoda
en la ignorancia del que nunca se contentó con nada
al final los poetas se preguntan
si este es el tono ostensible de las cosas
en el océano las algas se sacuden lentas
y peces sin color se pasean a falta de destino
arriba las olas se agitan revolcándose
la poesía es inútil ante el poder de un muerto
que reclama volver a hablar su idioma
subir la montaña donde vio espumar el mar
vestir al chico bajo la lluvia hacia la escuela
el mejor alumno en el peor de los empleos posibles
y la bala sale del cuerpo y da en otro
mientras un cura se pone entre los hombres
ándate a la mierda si no sabes escuchar
les grita como un terremoto al pasar bajo tierra
fue en Santiago la misma ciudad donde ejercí de profe
esa bala pudo ser mía tuya o de un estudiante
o del último espécimen de un animal que cae lento
con todo su pellejo el hocico roto
allanan su casa el rocío avanza.
IV
A mi abuelo los pacos le sacaron un auto
se lo devolvieron a los seis meses
pero a él no le pasó nada
Mi mamá fue a una protesta a los días
un tío la rescató de entre la multitud
pero a ella no le pasó nada
Mi papá era tercer piloto mercante
supo que habían arrojado cuerpos al mar
pero a él no le pasó nada
Un amigo desenterró libros de su casa
casi veinte años atrapados en la humedad
pero a ellos no les pasó nada
Fuimos afortunados pequeña Jeanne
y pensé en lo distinto
una llovizna como la de esa noche en el bar
las fuerzas especiales cerrando el liceo
con los chicos nos sentamos en la plaza
tenían hambre frío no tenían donde ir
jugamos a hacer mímica adivinando películas
conversamos con unas galletas
de a poco se me fueron acercando
una ballena con crustáceos en la espalda
rimando sonidos en esa densidad
cómo y dónde duermen me pregunté
por qué varan en playas desiertas
y las niñas que desaparecían para prostituirse
y la otra que fue violada por el papá
la chica golpeada por la madre
el que vivía en un parque cerca de mi casa
o el punk que nació para vivir en un hospital
los que nunca tuvieron infancia obligados a trabajar
mi mejor alumna se suicidó
escribía poemas obras de teatro enormes
terminaba antes que todos
nunca entré en su mundo
la excusa de las cuarenta y cuatro horas no es suficiente
esa tarde Jeanne la lloré entera pensando que pude ser yo
y si me quiero acordar de su nombre no puedo
y si quiero ser otro no puedo
y si quise ser un hombre ejemplar
recuerdo solo esa mañana en Peñalolén
los tordos picoteando semillas
nubes de gas lacrimógeno
surcando la ciudad.
X
Pequeña Jeanne de Montreal este gesto se ha vuelto inútil
las casas se han vaciado y un bosque crece dentro de ellas
entre los visillos se asoma un zorro levantando polvo hacia la luz
y aunque se acumulen estas imágenes unas sobre otras
no podrían dibujar el lugar de nuestra nostalgia
ahora mismo tú podrías llegar de una fiesta
decodificar los signos para despertar en el mejor de los mundos posibles
solo así llegaríamos a entender que esto no es ni un tren ni tú una figura de porcelana
extrañamente desaparecen las tiendas de revelado
nuestros recuerdos cada vez más intangibles
y mientras pensamos en esto un grupo de máquinas crea una ciudad
levantan tierra redirigen el curso del río
las fuentes de energía son instaladas en un punto visible
se asfalta un camino llueve los obreros mojan sus overoles
en su casa un hombre mueve las manos imitando las corrientes subterráneas
las cortinas se sacuden al viento y con el tiempo ha aprendido a quedarse solo
es lo que todos debiéramos de llegar a aprender
robar el dinero al dinero que debíamos
sentarse sobre el pasto a ver los últimos enjambres
porque Jeanne llegó la hora que te deje aquí y no le dé más vueltas al asunto
arriba del tren están tus maletas
tratas de acomodar en tus bolsillos un montón de cosas que no sirven para nada
no puedo despedirme sino como alguien que ya antes arruinó otras cosas que no
sirven para nada
ya antes destruimos los bosques y ciudades que crecían dentro de otros
nunca nos prometimos Buenos Aires
y sin embargo ella me esperó unas cuantas veces después del trabajo
están todos los tratos cerrados Jeanne
Montreal entenderá tu ausencia
hay algo bello y terrible en el desarmarse de un diente de dragón
mañana habrá algo que reemplace lo que existió y no nos percataremos
ahora cierra los ojos y piensa que estás nuevamente en casa
ningún objeto o punto está dispuesto a su destrucción definitiva
que los tordos se apoyan en el muro saltando sobre las cañas
el mundo se imita a sí mismo cuando se abre una llave y el agua corre
una escusa para decir un puñado de cosas sobre un plano.